Éste es el hijo de puta más grande de todos los tiempos.Un imbécil que se dedica a facturar millones de euros por semana en el Barcelona, ganando todo lo que se tiene que ganar y jugando en un nivel extraordinario.
Éste es el sorete que supuestamente se plantó ante sus patrones para jugar las olimpíadas con la selección nacional.
Éste es el puto que porque los partidos de selección no pagan sueldo, tiene miedo de meter la patita y hacerse una frutillita, tiene miedo de despeinarse y salir peor en las fotos, tiene miedo de transpirar.
Éste es el retardado que mientras se vea el Adidas que lleva puesto está contento.
Éste es el cínico que se cargó dos directores técnicos y está al acecho del tercero.
Éste es el forro que el pueblo pedía para la selección, el intocable.
Éste es el mongoloide que el fútbol celebra como su mejor exponente a nivel mundial.
Éste es, entre otros (muchos otros), el culpable de que la selección argentina sea un fiasco. Si en sus pies está el destino del fútbol nacional y su gloria, prestémosle atención al básquet o al voley.
Porque estos pendejos hijos de puta, apáticos hasta el hartazgo, caprichosos, insensatos, traidores, mentirosos y por sobre todas las cosas, mercenarios, sólo hacen en cuánto les paguen.
Y porque Diego Armando Maradona ha dejado un inmenso legado y una escuela inolvidable, debemos decirles basta.
En nombre del más grande, hay que dejarlos morir bajo el sol del Sahara.
"La pelota no se mancha", y el dinero viene muy sucio ultimamente.


